La Navidad es una época tan amada como odiada. En ella se producen cambios en muchos niveles de nuestras vidas. En las siguientes líneas encontrarás algunos trucos para sentirte mejor en los diversos eventos familiares y sociales o si, por el contrario, pasas estas fechas trabajando y/o en soledad.
Entorno familiar:
En ocasiones, nos juntamos en comidas y cenas familiares y nos cuesta llevar a cabo ciertas interacciones que quizás no enfrentamos tanto el resto del año.
- Si sospechas que algún evento o situación concreta va a hacerte sentir mal…
Trabaja previamente para identificar aquellos factores que más te duelen de tu historia familiar. Puedes utilizar momentos de conflicto en el pasado, recordar tus respuestas de otros…
De este modo, podrás entender un poco más qué es lo que te molesta de estas situaciones para responder a ellas a tiempo y no verte sorprendidx por las circunstancias.
Algunos ejemplos de esto son:
- Política.
- Situaciones estresantes del pasado.
- Conflictos del pasado o heridas de la infancia: si las has trabajado en terapia o las tienes identificadas, trata de contar con que puedan suceder y utiliza lo que hayas aprendido. Trata de aprovechar los momentos positivos si has elegido pasar la Navidad con tu familia para no tener la sensación de que ciertos conflictos podrían haberse evitado.
Entorno social y familiar:
- Si no tienes muy claro qué tipo de preguntas hacer o cómo dirigirte a personas a las que hace tiempo que no ves, ya sean familiares o amigos…
No hagas críticas a situaciones sociales específicas (bodas, hijos, trabajo…) ya que, si no conoces los objetivos de los demás, puedes terminar haciendo daño sin intención.
- Si te has sentido herido con algún comentario concreto…
No olvides que tienes derecho a poner límites y de expresar a los demás cuáles son tus elecciones y preferencias y tu deseo de que sean respetadas.

Duelo y pérdidas:
- Si es la primera Navidad que pasas sin un ser querido o si esto ya lleve pasando algunos años…
Puede ayudar realizar ciertos rituales en recuerdo del/la fallecidx, haciéndolx presente de un modo simbólico para hacer a todas las personas presentes partícipes de su recuerdo. También puede ayudar las emociones que esto pueda generar en cada miembro de la familia o grupo social, tratando de no criticar formas diferentes de manejarlo.
Por supuesto, cada persona y cada núcleo familiar es un mundo, y teniendo en cuenta lo personal que resulta este área, cada unx puede modificar estos consejos a su manera en función de sus necesidades.
Ánimo con ello, por supuesto no es una tarea sencilla ya que las pérdidas resultan muy dolorosas.
Alimentación:
- Si sientes que hace días ya anticipabas lo mal que lo ibas a pasar en estas fechas y te hace sentir mal pensar que tu cuerpo va a cambiar demasiado o que vas a engordar…
Trata de tener en cuenta que quizás lo que vayas a almacenar en tu recuerdo no tenga que ver con tu imagen física sino con lo que vivas. Intenta, aunque te resulte complicado, dejar pasar aquellos pensamientos centrados en la comida que posiblemente solo quieran boicotear tu bienestar.
Presta atención a aquellas cosas de las que tienes la suerte de disfrutar, si es que tu situación actual es positiva.
- Si durante las comidas y cenas de estas fiestas solo puedes pensar en el efecto que estas van a tener sobre tu cuerpo…
Puedes trabajar en una alimentación consciente: disfrutar y saborear la comida te ayudará a generar una sensación positiva cuando estés ingiriendo alimentos, en lugar de estar pensando en cuántas kcal tiene o en cómo te sentirás cuando finalices de comer.
- Si percibes que el tema de la alimentación está en tu mente más de lo que debería…
No dudes en consultar con un expertx en psicología para que pueda brindarte su ayuda.
Situación actual: COVID-19
En estas últimas semanas, los casos de contagios han subido notablemente y muchas personas se encuentran indecisas sobre qué planes hacer y cuáles no y cómo llevarlos a cabo.
Haz aquello que encaje con tus valores y forma de pensar y, si la situación se encuentra igualada, evalúa los costes de cada una de las opciones y con cuál te costaría más convivir, ya que cada una tendrá sus consecuencias.
Por ejemplo:
Si no tienes claro si acudir a un evento concreto o no y ninguna de las opciones te satisface porque ambas tienen costes, piensa en cuál de las dos opciones te costaría menos asumir en el corto, medio y largo plazo. Algo así como: «prefiero centrarme en mis hobbies individuales en el corto plazo y aplazar las reuniones sociales a tener la sensación de que pongo en peligro a alguien, asumiendo el coste de no ver a mis amigos más cercanos».
Tanto si te gusta la Navidad como si no, tanto si la celebras como si no… ¡que pases unos felices días!
